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Cuestiones generales

1. ¿Cuáles son los riesgos de la radiación asociados a los exámenes de medicina nuclear?

Con las actividades de los radiofármacos que se administran para diagnóstico, los exámenes de medicina nuclear son bastante seguros. En el caso de inyección extravascular de una alta actividad concentrada en un pequeño volumen de radiofármaco, cuya eliminación del tejido puede ser muy lenta, la dosis absorbida (*) en esta zona puede ser lo suficientemente alta como para causar un efecto determinista. Una inyección extravascular se podría considerar como exposición accidental, ya que es muy diferente de la exposición prevista.

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2. ¿Puedo determinar la exposición del paciente en un examen?

Sí y no. Sí, ya que se puede calcular la dosis absorbida y la dosis a los órganos (*), y no porque no existe ningún método para medir directamente la dosis a un órgano dada por un radiofármaco. El Comité Médico de Dosis de Radiación Internas (MIRD) ha elaborado un esquema para calcular la dosis absorbida, cuya metodología ha sido adoptada ampliamente. La ICRP ha introducido modelos biocinéticos y proporcionado los datos para los mismos. Esto ha permitido estimar la dosis efectiva (*) para un gran número de radiofármacos. Los valores se dan en mSv / MBq lo que significa que se puede estimar la dosis efectiva a un determinado paciente simplemente multiplicando dichos valores por la actividad administrada. Téngase en cuenta que pueden existir grandes variaciones entre los pacientes. En cualquier caso, la respuesta a esta pregunta es que se puede realizar una estimación a “grosso modo” de la dosis efectiva al paciente. Para calcular la dosis absorbida y dosis a órganos de un paciente concreto, sería necesario conocer las emisiones de los radionúclidos, la actividad administrada, la actividad en el órgano específico y en el resto de los órganos, el tamaño y la forma del órgano, las propiedades cinéticas y la calidad del radiofármaco, datos que no están fácilmente disponibles para un paciente en concreto.

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3. ¿Puede una paciente lactante seguir amamantando?

Imagen de gammacámara de una mujer en el período de lactancia a la que se administró 99m Tc-pertecnetato para un examen de tiroides

Depende del radiofármaco y de su actividad. Antes de administrar un radiofármaco a una mujer que podría estar amamantando, se debe indagar y considerar:

  • si es razonable aplazar la exploración hasta que haya finalizado el período de lactancia, y
  • si se ha seleccionado el radiofármaco más apropiado teniendo en cuenta la secreción de radiactividad en la leche materna.

A fin de reducir al mínimo la posible irradiación de un bebé lactante, deberían colocarse avisos bien visibles en el departamento de medicina nuclear solicitando a las pacientes que informen al personal en caso de que estén amamantando.

Como ejemplos de buena práctica se pueden dar las siguientes pautas generales (ICRP 84) sobre el tiempo de interrupción de la lactancia:

  • las tres semanas siguientes a la administración de radiofármacos marcados con 125 I, a excepción de los hipuratos, y después de administrar 22Na, 67Ga y 201Tl;
  • las 12 horas siguientes a la administración de hipuratos marcados con yodo y de compuestos con 99mTc, excepto las células rojas de la sangre marcadas, los fosfonatos y el DTPA;
  • las cuatro horas que siguen a la administración de compuestos de 99mTc marcados, tales como glóbulos rojos, fosfonatos y DTPA;
  • la lactancia materna debe ser totalmente suprimida después de la administración de 131I con fines terapéuticos.

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4. ¿Se puede tener en cuenta la protección del paciente al seleccionar los radiofármacos?

Sí. Si existe más de una opción para el mismo estudio, se deberán considerar las propiedades físicas, químicas y biológicas de cada radiofármaco con el fin reducir al mínimo tanto la dosis al órgano en tejidos relevantes así como otros riesgos para el paciente y a la vez obtener la información diagnóstica necesaria. El usuario tiene así mismo la obligación de utilizar únicamente radiofármacos procedentes de fabricantes con licencia, que puedan garantizar que se han producido siguiendo una buena práctica de fabricación, cumpliendo con las normas internacionales pertinentes.

Izquierda: exploración del miocardio con 201Tl (dosis efectiva de 25 mSv)

Derecha: exploración del miocardio con un compuesto de 99mTc (dosis efectiva de 8 mSv). Nótese la calidad de la imagen.


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5. ¿Debe tenerse en cuenta la protección del paciente en la preparación y administración de radiofármacos?

Sí. La administración del radiofármaco y actividad correctos al paciente correcto comienza con los métodos de preparación. Con procedimientos de trabajo diseñados específicamente para cada instalación se debe garantizar que el riesgo de que se mezclen diferentes preparados se ha reducido al mínimo. Cada preparado debe estar etiquetado indicando el radiofármaco, el volumen de la preparación y su actividad a una hora determinada que se toma como referencia. Se debe comprobar la preparación antes de dispensar el radiofármaco. Se debe así mismo medir la actividad y escribir una etiqueta que indique el tipo de radiofármaco, la actividad y el tiempo de referencia. La vía de administración también debe constar en la prescripción y en el etiquetado. Debe indicarse el nombre y número de identificación del paciente en cada dosis individual.

Se debe identificar al paciente de acuerdo con las normas generales del hospital. Todos los pacientes deben estar informados del estudio al que van a someterse. Debe preguntarse a las pacientes sobre un posible embarazo o lactancia. El formulario de solicitud debe cotejarse frente a la etiqueta del radiofármaco dispensado para asegurarse de que el preparado es el correcto para el examen solicitado..

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6. ¿Qué principios deben observarse al prescribir la actividad a administrar?

La actividad óptima para cada estudio dependerá del peso corporal del paciente, de su metabolismo y de su estado de salud, del tipo de equipo utilizado, del tipo de examen y del tiempo de exploración.

En todos los tipos de equipos de imagen, el valor diagnóstico de la información obtenida a partir de una prueba varía con la actividad administrada. Existe un umbral de actividad administrada por debajo del cual no se puede esperar obtener información útil. Por encima de este nivel, la calidad del diagnóstico aumenta considerablemente al aumentar la actividad. Una vez que se ha conseguido la calidad de la imagen aceptable para diagnosticar, cualquier aumento de la actividad administrada sólo servirá para aumentar la dosis absorbida y la dosis a los órganos sin aumentar el valor de la información diagnóstica.

En el caso de pacientes pediátricos, será necesario reducir la actividades administradas en proporción al peso corporal o a cualquier otro principio establecido » .

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7. ¿Son los “niveles orientativos" unos límites superiores para las actividades de radiofármaco a administrar?

No. Los niveles orientativos están diseñados para facilitar la optimización de la protección con el fin de evitar exposiciones innecesariamente altas de los pacientes. En el sistema de niveles orientativos se incluye la estimación de la exposición del paciente como parte del programa regular de garantía de calidad. Cabe destacar que los niveles orientativos no se deben aplicar a la exposición individual de pacientes concretos. Se trata de niveles establecidos para los exámenes estándar y para grupos de pacientes de tamaño estándar o un maniquí estándar. Los niveles orientativos son un complemento al criterio profesional y no son una línea divisoria entre la medicina buena y mala.

Los niveles orientativos deben estar basados en estudios o encuestas a gran escala y su objetivo debe ser el de representar el estado avanzado de la práctica. Estos niveles deben someterse a revisión a medida que avanza la tecnología. En ausencia de niveles de referencia establecidos a nivel nacional, se pueden utilizar los proporcionados por las BSS.

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8. ¿Cómo sé yo que estoy administrando la actividad correcta?

La única manera fiable es medirla con un activímetro especialmente diseñado para este propósito.

Las BSS establecen que las fuentes abiertas que se utilizan en los estudios de medicina nuclear se deben calibrar en términos de la actividad del radiofármaco a administrar, actividad que se determinará y se anotará en el momento de la administración. Cada departamento de medicina nuclear debe disponer al menos de un medidor de actividad (activímetro).

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9. ¿Puedo reducir la dosis efectiva al paciente tras la administración del radiofármaco?

Sí. Se puede conseguir una reducción considerable de la dosis efectiva causada por los radiofármacos, tomando las medidas siguientes:

  • La hidratación del paciente es un medio eficaz para reducir la dosis absorbida y las a órganos debidas a los radiofármacos que se excretan a través de los riñones. Se debería aconsejar al paciente que evacue con frecuencia, en especial inmediatamente después del examen.
  • El uso de agentes bloqueadores de la tiroides, tales como el yoduro de potasio o perclorato de potasio es una práctica generalmente aceptada cuando se utilizan compuestos de yodo radiactivo, exceptuando enfermedades relacionadas con la tiroides.

Al examinar a una mujer embarazada utilizando un radiofármaco que se elimine rápidamente a través los riñones, la vejiga urinaria materna puede llegar a ser una fuente de radiación importante para el feto. Por lo tanto es necesario asegurarse de que evacúa con frecuencia. Se puede reducir aún más la dosis absorbida en los tejidos del feto administrando el radiofármaco cuando la vejiga esté parcialmente llena, en lugar de hacerlo inmediatamente después de la micción.

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(*) Para una descripción de las magnitudes y unidades de radiación utilizadas en estas páginas, vea este enlace.



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