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Accidentes e incidentes

1. ¿Qué debo hacer en caso de muerte del paciente después de haber recibido una terapia con radionúclidos?

En algunos casos, especialmente los de terapia paliativa, el paciente puede morir poco tiempo después del tratamiento.Para tales casos, las actividades locales establecen normalmente límites a la radiactividad que puede haber en el cuerpo antes autorizar la autopsia, el entierro o la cremación.El siguiente cuadro contiene ejemplos de estos límites.No obstante, se debe consultar a las autoridades locales en seguridad radiológica de cada país.

El hospital debe mantener los registros de los radionúclidos utilizados con fines terapéuticos y proporcionarlos a los pacientes, junto con las instrucciones de precaución escritas.

En caso de muerte de un paciente a los pocos meses de la terapia, es aconsejable contactar con el hospital en el que el paciente recibió el tratamiento, o con un especialista en protección radiológica, para determinar qué precauciones es necesario tomar, si fuera el caso, para cumplir con la reglamentación nacional.
Límites recomendados de actividad en los cadáveres
Radionúclido Autopsia o embalsamamiento (MBq) Entierro (MBq) Cremación (MBq)
Fósforo-32 100 2000 30
Estroncio-89 50 2000 20
Itrio-90 200 2000 70
Yodo-131 10 400 400


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2. ¿Activará el paciente una alarma de seguridad en aeropuertos u otros lugares públicos?

Las medidas internacionales de seguridad actuales, que se aplican en aeropuertos y puestos fronterizos, pueden incluir detectores de radiación extremadamente sensibles.Es muy posible que los pacientes tratados con radionúclidos emisores de rayos gamma activen estas alarmas, en especial en el tiempo inmediatamente posterior al alta.El que se activen alarmas no significa que el paciente esté emitiendo niveles peligrosos de radiación, dado que los detectores están diseñados para detectar niveles de radiactividad muy inferiores a los que pueden representar un riesgo para la salud de las personas.Por ejemplo, pueden detectar 0,01 MBq de yodo-131 a una distancia de 2 ó 3 m.Esto es tan sólo una minúscula fracción de los niveles recomendados para dar el alta a un paciente.

Las autoridades de seguridad radiológica son muy conscientes de esta posibilidad, y si es probable que el paciente viaje poco después del alta, el hospital o el médico del paciente deben proporcionarle una declaración escrita del tratamiento terapéutico y de los radionúclidos que se le han administrado para que el paciente la lleve consigo. Es poco probable que el personal de seguridad tenga la capacitación adecuada para este tipo de situaciones, por lo que se debe aconsejar a los pacientes que eviten viajar o, si esto no es posible, que estén preparados para experimentar algunos inconvenientes.

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3. Un ejemplo de accidente

A un paciente con la enfermedad de Graves se le prescribió un tratamiento con 555 MBq de yodo-131. El radiofarmacéutico supuso que la actividad administrada sería de 1073 MBq en lugar de 555 MBq, dado que 1073 MBq es la actividad que se administra normalmente para el tratamiento de la enfermedad de Graves en ese hospital. En consecuencia, encargó 1.073 MBq de actividad a una radiofarmacia comercial. La actividad que recibió fue de1.058 MBq. Cuando el radiofarmacéutico registró la actividad en el ordenador después de haberla medido con un activímetro, no se percató de que el médico solicitante había prescrito sólo 550 MBq. Y lo que es más, el médico que administró el radionúclido tampoco comprobó la prescripción. Como resultado, la tiroides del paciente recibió una dosis absorbida de unos 319 Gy en lugar de los 167 Gy previstos, es decir, una sobredosis del 91%.

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