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Tipos específicos de terapia

1. Terapia con anticuerpos

La terapia del cáncer con anticuerpos monoclonales marcados se está haciendo cada vez más común. Los problemas de protección radiológica son similares a los de otras formas de terapia en las que se utilice el mismo radionúclido.

Radionúclidos y forma química

Anticuerpos monoclonales marcados con yodo-131 y actividad típica de 3 GBq. También se pueden utilizar otros radionúclidos como el 90Y.

Metodología

Inyección intravenosa. Es obligatorio bloquear la tiroides con yoduro de potasio antes al tratamiento con 131I, dado que puede haber 131I circulante o disociado en sangre.

Excreción

La actividad circulante o disociada se excreta principalmente por vía urinaria. Aproximadamente se excreta el 7% en la primera semana en el caso de que el marcador sea 131I.

Radiación externa

Similar a la de la terapia con 131I en forma de yoduro.

Consideraciones de seguridad después del alta

Las precauciones a adoptar en el baño deberían mantenerse durante la semana siguiente al tratamiento

Recomendaciones al paciente y sus familiares

Similares a las de la terapia con 131I en forma de yoduro.

Situaciones de emergencia

Similares a los de la terapia con 131I en forma de yoduro.

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2. Empleo del yodo-131 para tratar enfermedades tiroideas benignas (hipertiroidismo, enfermedad de Graves, bocio tóxico)

 Radionúclido y forma química

Yodo-131 en forma de yoduro de potasio o de sodio, ya sea en forma líquida o en cápsula de gelatina.
Actividad de hasta ~ 1 GBq.

 Metodología

El yodo se absorbe por vía digestiva, va a la corriente sanguínea y es captado por el tejido tiroideo funcional. La captación tiroidea puede ser de hasta el 70% aproximadamente. El resto se excreta.

Excreción

El yodo radiactivo se excreta principalmente por vía renal, y en consecuencia, se debería sugerir al paciente que beba abundante agua para reducir al mínimo la dosis a los riñones, a la vejiga y a las gónadas. Los pacientes con enfermedad benigna normalmente tienen la tiroides intacta, con una alta capacidad de captación, y una eliminación más lenta.

La segunda vía de eliminación en orden de importancia es la saliva. Esta vía da lugar a la contaminación de utensilios de comida y de bebida, y de las cubiertas de almohada (debido a la excreción de saliva durante el sueño). Otras vías de menor importancia son el sudor y las heces (en especial cuando se utiliza el material radiactivo en forma de cápsula).

La leche materna puede contener cantidades considerables de yodo radiactivo, y las pacientes que están amamantando deben cesar la lactancia antes de someterse al tratamiento.

La proporción en que se encuentra la radiactividad en cada vía de contaminación (aparte de la orina) puede variar considerablemente, por lo tanto lo mejor es asumir su presencia en todas las vías, mientras no se pruebe lo contrario. La fase de excreción puede no haberse completado antes del alta, o no haber comenzado si el paciente sale inmediatamente después de habérsele administrado el radiofármaco.

Consideraciones de seguridad después del alta

A no ser que haya excreción activa en el momento del alta del paciente, el problema de la seguridad radiológica se limita a la radiación externa. Dado que el yodo radiactivo retenido se localiza principalmente en el tejido tiroideo, puede haber niveles importantes de radiación a corta distancia. Mientras continúa la excreción, se pueden contaminar de los objetos de la casa, de otras personas, y del inodoro.

Recomendaciones al paciente y sus familiares

Contaminación

Incluso si la excreción se sigue produciendo en momento del alta, su actividad suele ser muy baja. En el hospital se suele favorecer la excreción urinaria mediante la frecuente ingestión de líquidos, lo cual se debería continuar haciendo durante varios días después del alta. Se debería recomendar a los pacientes que descarguen la cisterna al menos dos veces cada vez que utilicen el inodoro y que los varones orinen sentados para evitar salpicaduras. Los pacientes deberían lavarse las manos con frecuencia y evitar compartir su comida y sus utensilios de comida. El sudor contaminado se elimina duchándose con regularidad. La ropa debería lavarse por separado. La lactancia materna debe cesar antes de la terapia con yodo radioactivo, y no debe reanudarse bajo ninguna circunstancia.

Si el paciente recibe el alta inmediatamente después de la administración del radiofármaco, se deben seguir estas precauciones al menos durante unos días. Es importante saber que el vómito dentro de las 4-6 horas que siguen a la administración oral de yodo radiactivo en cualquiera de sus formas (es decir, antes de completar la absorción por vía intestinal) es una fuente considerable de contaminación. Si el paciente vomita debería hacerlo en un contenedor o directamente en el inodoro, cuya cisterna se debe descargarse a continuación hasta quedar completamente limpio. El paciente debe comunicarlo al departamento de medicina nuclear que le ha tratado, ya que el vómito reducirá la eficacia de la terapia.

Con el fin reducir al mínimo la contaminación a otra persona por intercambio de fluidos, el paciente debería evitar los besos o las relaciones sexuales durante al menos dos días. Se debería utilizar preservativo durante la semana siguiente al tratamiento. El preservativo reduce el riesgo de contaminación, pero no protege de la radiación gamma emitida por el 131I.

Radiación externa

En la mayoría de los casos la radiación externa es el aspecto de seguridad más importante. Una vez que la excreción del radionúclidos haya sido completa, la radiación externa sólo disminuirá con el período efectivo, que en el caso del yodo-131 es de unos 8 días. Los miembros de la familia, especialmente el cónyuge, y el público en general son los que corren más riesgo de exposición externa significativa, a menos que se adopte una serie de precauciones básicas durante 5 a 7 días, si no se especifica lo contrario:

Guías para el uso de transporte público información disponible aquí »

Se debe evitar el contacto físico prolongado con los familiares. Una regla simple es mantener al menos una distancia aproximada equivalente a la longitud de un brazo, y preferiblemente de un metro, por tiempos breves. Para tiempos más largos se debe mantener una distancia de dos metros.

Se debe evitar el contacto con niños o mujeres embarazadas. Si el paciente tiene niños pequeños que demandan contacto físico, esto se debería permitir sólo durante tiempos breves. Sería recomendable alojar a los hijos del paciente en otro lugar durante una semana.

Se debería posponer la vuelta al trabajo como mínimo dos días, posiblemente más.

Hay casos en los que pueden modificarse las medidas de protección contra la contaminación y la radiación externa, por ejemplo, cuando el paciente es anciano, y los otros ocupantes de la casa también lo son. En este caso los riesgos de la radiación son reducidos, y sólo se necesitan medidas que son fáciles de adoptar. El personal del departamento de medicina nuclear en el que se realiza el tratamiento podrá proporcionar consejos más específicos al respecto.

Emergencias

En caso de que el paciente, tras recibir el alta hospitalaria, sufra una enfermedad o un accidente que requiera atención médica u hospitalaria, se debe informar de la terapia con radionúclidos a todo el personal involucrado, así como de la fecha, el radionúclido y la actividad. Tal como se mencionó anteriormente, se debe informar al departamento de medicina nuclear en caso de que el vómito ocurra en las 4-6 horas siguientes a la terapia.

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3. Empleo de yodo-131 para cáncer de tiroides

Radionúclido y forma

Yodo-131 en forma de yoduro de potasio o de sodio, ya sea en forma líquida o en cápsula de gelatina.
Actividad hasta ~ 6 GBq

 Metodología

IEl yodo se absorbe por vía digestiva, pasa a la corriente sanguínea y es captado por el tejido funcional tiroideo (incluido el de las metástasis activas). En pacientes con enfermedad maligna, a los que se ha practicado una tiroidectomía total o parcial antes de la terapia con yodo radiactivo, la absorción es muy baja, pudiendo llegar a niveles del 2%. El resto se excreta.

 Excreción

El yodo radiactivo se excreta principalmente por los riñones y, en consecuencia, se debe sugerir al paciente que beba abundante agua para reducir al mínimo la dosis a los riñones, la vejiga y las gónadas.

Los pacientes con cáncer de tiroides sometidos a tratamiento en su fase inicial todavía pueden conservar una considerable cantidad de tejido tiroideo, y pueden presentar una tasa de eliminación mucho más baja. Los pacientes sometidos a un segundo tratamiento o a tratamiento posterior tendrán menos tejido tiroideo, y por lo tanto presentarán una tasa de eliminación más alta.

En los pacientes con cáncer la mayoría de la actividad administrada aparecerá en orina, debido a la ausencia de tejido tiroideo. La fracción excretada dependerá en gran medida de la cantidad de tejido tiroideo remanente y metastásico. En la mayoría de los casos, el 50-60% de la actividad administrada se excreta en las primeras 24 horas, y durante una estancia de 4-5 días en el hospital se excreta aproximadamente el 85%. Esto representa un potencial significativo de contaminación radiactiva.

La segunda vía de eliminación en orden de importancia es la saliva. Esta vía da lugar a la contaminación de utensilios de comida y de bebida, y de las cubiertas de almohada (debido a la excreción de saliva durante el sueño). Otras vías de menor importancia son el sudor y las heces (en especial cuando se utiliza la forma de cápsula).

La leche materna puede contener cantidades considerables de yodo radiactivo, y las pacientes que están amamantando deben cesar la lactancia antes de someterse al tratamiento.

La proporción en que la radiactividad se encuentra en cada vía de contaminación (aparte de la orina) puede variar considerablemente, por lo tanto lo mejor es asumir su presencia en todas las vías, mientras no se pruebe lo contrario. La fase de excreción puede no haberse completado antes del alta, o no haber comenzado si el paciente sale inmediatamente después de la administración del radiofármaco.

Consideraciones de seguridad después del alta

A no ser que haya excreción activa en el momento del alta del paciente, el problema de la seguridad radiológica se limita a la radiación externa. Dado que el yodo radiactivo retenido se localiza principalmente en el tejido tiroideo, puede haber niveles importantes de radiación a corta distancia.

Si todavía continúa la excreción, se pueden contaminar objetos de la casa, de otras personas, y el inodoro.

 Recomendaciones al paciente y sus familiares

Contaminación

Incluso si la excreción se sigue produciendo en momento del alta, normalmente su actividad es muy baja. En el hospital se suele favorecer la excreción urinaria mediante la frecuente ingestión de líquidos, lo cual se debería continuar haciendo durante varios días después del alta. Se debería recomendar a los pacientes que descarguen la cisterna al menos dos veces cada vez que utilicen el inodoro y que los varones orinen sentados para evitar salpicaduras. Los pacientes deberían lavarse las manos con frecuencia y evitar compartir comida y utensilios de comida. El sudor contaminado se elimina duchándose diariamente. La ropa se debería lavar por separado. La lactancia materna debe cesar antes de la terapia con yodo radioactivo, y no debe reanudarse bajo ninguna circunstancia.

Si el paciente recibe el alta inmediatamente después de la administración del radiofármaco, deben seguirse estas precauciones al menos durante unos días. Es importante saber que el vómito dentro de las 4-6 horas siguientes a la administración oral de yodo radiactivo en cualquiera de sus formas (es decir, antes de completar la absorción por vía intestinal) es una fuente considerable de contaminación. Si el paciente vomita debería hacerlo en un contenedor o directamente en el inodoro, cuya cisterna se deberá descargar a continuación hasta que el inodoro quede completamente limpio. El paciente debe comunicarlo al departamento de medicina nuclear que le ha tratado, ya que el vómito reducirá la eficacia de la terapia.

Radiación externa

En la mayoría de los casos la radiación externa es el aspecto de seguridad más importante. Una vez que la excreción haya sido completa, la radiación externa sólo disminuirá con el período efectivo, que en el caso del yodo-131 es de unos 8 días. Los miembros de la familia, especialmente el cónyuge, y el público en general son los que corren más riesgo de exposición externa significativa, a menos que se adopte una serie de precauciones básicas durante 5 a 7 días, si no se especifica lo contrario:

Se debe evitar el transporte público si es posible. Si es imprescindible utilizarlo, se debe limitar el tiempo de viaje a menos de dos horas. De manera similar, se deben reglas similares a los eventos sociales.

Se debe evitar el contacto físico prolongado con los familiares. Una regla simple es mantener al menos una distancia equivalente a la longitud de un brazo aproximadamente, y preferiblemente de un metro, por tiempos breves. Para tiempos más largos se debe mantener una distancia de dos metros.

Se debe evitar el contacto con niños o mujeres embarazadas. Si el paciente tiene niños pequeños que demandan contacto físico, esto se debe permitir sólo durante tiempo breves. Sería recomendable alojar a los hijos del paciente en otro lugar durante una semana.

Se debe posponer la vuelta al trabajo como mínimo dos días, posiblemente más.

En algunos casos las medidas de protección contra la contaminación y la radiación externa se pueden modificar, por ejemplo, cuando el paciente sea anciano, y los otros ocupantes de la casa también lo sean. En este caso los riesgos de la radiación son reducidos, y sólo se necesitan medidas fáciles de adoptar. El personal del departamento de medicina nuclear en el que se realiza el tratamiento podrá proporcionar consejos más específicos al respecto.

Emergencias

En caso de que el paciente, tras recibir el alta hospitalaria, sufra una enfermedad o un accidente que requiera atención médica u hospitalaria, se debe informar de la terapia con radionúclidos a todo el personal involucrado, así como de la fecha, el radionúclido y la actividad. Tal como se mencionó anteriormente, se debe informar al departamento de medicina nuclear en caso de que el vómito ocurra en las 4-6 horas siguientes a la terapia.

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4. Terapia con yodo-131 en forma de lipiodol

El carcinoma hepatocelular primario (HCC) es el tumor hepático maligno primario más común, y uno de los 10 tumores más frecuentes en el mundo. La infección crónica por el virus de la hepatitis B o C parece ser el factor de riesgo más importante para el HCC.

Un método para tratar el carcinoma hepatocelular primario (HCC) es la inyección intraarterial de yodo-131 en forma de lipiodol. Esta terapia se utiliza en dos situaciones clínicas: como tratamiento para el HCC inoperable, y como terapia complementaria después de la resección del HCC.

Radionúclido y forma química

Iodine-131 lipiodol (ethiodized oil), activity up to 2 GBq, typically 1 GBq.

Metodología

Inyección hepática arterial selectiva, en algunos casos en más de un sitio. Alrededor de un 70-90% de la actividad administrada queda retenida en el hígado. Alrededor del 10-20% de la misma puede ser captada en los pulmones vía derivaciones arteriovenosas, y esto se incrementará con el tiempo ya que la actividad absorbida en el hígado puede ser liberada a la corriente sanguínea, en su mayor parte en forma de yoduro libre.

Excreción

La actividad libre (es decir, que no está ni en el hígado ni en los pulmones) se excreta principalmente por orina. El porcentaje de actividad excretada puede ser de hasta un 30-50% en los primeros 8 días. Una pequeña cantidad se puede excretar por vía fecal (<3%). La excreción por otras vías es muy baja, o nula.

Radiación externa

Debido a la alta captación en hígado y pulmones, el nivel de radiación externa es el factor más determinante en la decisión de dar el alta al paciente.

Consideraciones de seguridad después del alta

La excreción urinaria es más lenta que la del 131I en forma de yoduro, por lo que las precauciones en el baño deben mantenerse durante la semana que sigue a la administración.

Recomendaciones a los pacientes y familiares

Con excepción de las medidas relacionadas con el sudor / saliva, las recomendaciones son similares a las de las terapias con yoduros de yodo-131.

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5. Terapia con yodo-131 en forma de MIBG

El yodo-131 en forma de MIBG (metayodobencilguanidina) se utiliza para tratar los tumores neuroendocrinos, principalmente feocromocitomas, tumores carcinoides, paragangliomas, neuroblastomas y cáncer medular de tiroides, los cuales son relativamente raros en los adultos. Entre la población pediátrica, el neuroblastoma es el tumor sólido más común en niños menores de un año.

Radionúclido y forma química

MIBG (metayodobencilguanidina) marcada con yodo-131. Actividad de entre 4-11 GBq, dosis típica de 5 GBq. Habitualmente también se utilizan actividades más bajas (alrededor de 600 MBq) para detectar la distribución de la patología y su captación de MIBG, antes del tratamiento.

Metodología

Se administra mediante inyección lenta de un volumen de alrededor de 50 ml durante una hora aproximadamente. Es necesario un bloqueo total de la captación tiroidea del yodo libre administrando yoduro de potasio (yodo de lugol) durante los tres días previos a la terapia, y al menos un día después de la misma.

Excreción
La excreción del yodo radioactivo por orina se produce durante los primeros cinco días aproximadamente, aunque también puede haber otras vías de eliminación. Es aplicable la misma información que para la terapia de las enfermedades tiroideas con yodo-131. El vómito, sin embargo, no representa un problema de seguridad radiológica en este caso.
Consideraciones de seguridad después del alta

Las mismas que en la terapia con yodo -131 para enfermedades de la tiroides.

Recomendaciones al paciente y sus familiares

Las mismas que en la terapia con yodo -131 para enfermedades de la tiroides.

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6. Terapia con fósforo-32 para enfermedades mieloproliferativas

La terapia con fósforo-32 para tratar enfermedades mieloproliferativas refractarias es un método de tratamiento que viene siendo ampliamente aceptado durante más de 30 años. Entre las enfermedades mieloproliferativas se incluyen la policitemia vera rubra y la trombocitopenia esencial, una familia de trastornos caracterizados por una mayor producción de células sanguíneas. El uso de fósforo-32 para el tratamiento de estas enfermedades está disminuyendo debido al desarrollo de nuevos productos quimioterapéuticos. Generalmente el uso del fósforo 32 está reservado para pacientes mayores de 70 años.

Radionúclido y forma

Fosfato de sodio marcado con fósforo-32. Actividad de 70 a 180 MBq.

Metodología

Inyección intravenosa.

Excreción

La excreción se produce por vía urinaria de forma significativa durante las 48 horas posteriores a la administración.

Radiación externa

Dado que el fósforo-32 es un emisor beta puro, el nivel de radiación externa es muy bajo, y se debe principalmente a la radiación de frenado.

Consideraciones de seguridad después del alta del hospital

La consideración principal es la excreción urinaria, que es motivo de atención ya que, en caso de contaminación, el fósforo-32 es difícil de eliminar de la piel, y puede migrar a través de la misma.

Recomendaciones al paciente y sus familiares

El paciente debería adoptar las precauciones en el aseo similares a las indicadas para la terapia con yoduros de yodo-131. Dado que la radiación externa no es significativa, no se requieren precauciones adicionales.

Emergencias

En caso de que, el paciente, tras recibir el alta hospitalaria, sufra una enfermedad o un accidente que requiera atención médica u hospitalaria, se debe informar a todo el personal involucrado sobre la terapia, así como de la fecha, el radionúclido y la actividad.

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7. Terapia con renio-188 para el alivio del dolor óseo

En pacientes con neoplasias avanzadas la paliación del control del dolor causado por metástasis óseas plantea un desafío. El hidroxietilidino difosfonato con renio-188 (188Re-HEDP) es un radiofármaco novedoso y atractivo que se capta en las zonas de metástasis óseas y emite partículas beta con energía suficiente para producir un efecto terapéutico. Este tratamiento proporciona un alivio inmediato y considerable del dolor óseo en un gran número de pacientes, sin toxicidad hematopoyética ni efectos secundarios significativos. Esto permite a muchos pacientes dejar de tomar analgésicos después del tratamiento.

Radionúclido y forma química

HEDP (hidroxietilidino difosfonato) radiomarcado con 188Re. Actividad de 1,2 a 4 GBq. Debido a su corto período de semidesintegración (16,9 horas), el 188Re se obtiene de un generador 188W/188Re.

Metodología

Inyección intravenosa.

Excreción

Se excreta material libre por vía urinaria en la fase temprana tras la administración. Debido a la alta energía de las emisiones beta, el paciente debería adoptar precauciones contra la contaminación.

Radiación externa

El 188Re es un emisor beta y gamma. La emisión gamma es de un nivel relativamente bajo, y el período de semidesintegración es corto, por lo que no se requieren medidas especiales de seguridad radiológica.

Consideraciones de seguridad después del alta hospitalaria

El aspecto más importante es la excreción urinaria, especialmente en pacientes con incontinencia. Si se administra como tratamiento ambulatorio, puede ser recomendable que el paciente permanezca en el hospital hasta que vacíe la vejiga al menos una o dos veces después de la administración del radiofármaco. La emisión gamma del 188Re no supone un riesgo importante, especialmente porque el período de semidesintegración es relativamente corto.

Recomendaciones al paciente y sus familiares

El paciente debería adoptar precauciones en el aseo tales como las indicadas para la terapia con yoduros con yodo-131. Dado que los niveles de radiación externa no son significativos, no se requieren precauciones adicionales. La ropa contaminada con orina en los primeros días se debe lavar por separado, preferiblemente dos veces, y con aclarado adicional.

Emergencias

En caso de que el paciente, tras recibir el alta hospitalaria, sufra una enfermedad o un accidente que requiera atención médica u hospitalaria, se debe informar de ello a todo el personal involucrado sobre la terapia, así como de la fecha, el radionúclido y la actividad.

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8. Terapia con samario-153 para el alivio del dolor óseo

Las metástasis en esqueleto se desarrollan a partir de una amplia variedad de tumores malignos. Los pacientes con metástasis óseas plantean una serie de problemas. Estos pacientes a menudo ven notablemente disminuida su calidad de vida a causa del dolor y de la morbilidad asociada con diversos fármacos paliativos del dolor. El samario-153 en forma de EDTMP, de reciente introducción, se acumula en hueso, mediante un mecanismo similar al del estroncio- 90, es decir, sustituyendo al calcio de la matriz ósea.

Radionúclidos y forma química

EDTMP (etilén-diaminotetrametilenfosfonato) marcado con samario-153. Actividad típica de 1 GBq.

Metodología

Inyección intravenosa.

Excreción

La excreción se produce por vía urinaria de material libre durante las primeras 48 horas después de la administración.

Radiación externa

El samario-156 es un emisor beta y gamma. La emisión gamma es de nivel relativamente bajo, y el período de semidesintegración es relativamente corto (46,3 horas), por lo que no se necesitan medidas especiales de seguridad radiológica.

Consideraciones de seguridad después del alta

El aspecto más importante para la seguridad es la excreción urinaria, especialmente en pacientes con incontinencia. Si se administra en tratamiento ambulatorio, puede ser aconsejable que el paciente permanezca en el hospital hasta que vacíe la vejiga al menos una o dos veces después de la administración del radiofármaco. La emisión gamma del samario-153 no supone un problema importante. No obstante, siguiendo las recomendaciones de la ICRP, las mujeres y los niños deben permanecer a un brazo de distancia del paciente durante dos días.

Recomendaciones al paciente y sus familiares

El paciente debería adoptar precauciones en el aseo similares a las indicadas para la terapia con yoduros con yodo-131. Dado que los niveles de radiación externa no son significativos, no se requieren precauciones adicionales. La ropa contaminada con orina en los primeros días se debe lavar por separado, preferiblemente dos veces, y con aclarado adicional.

Emergencias

En caso de que el paciente, tras recibir el alta hospitalaria, sufra una enfermedad o un accidente que requiera atención médica u hospitalaria, se debe informar sobre la terapia con yodo radiactivo a todo el personal involucrado, así como de la fecha, el radionúclido y la actividad.

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9. Terapia con estroncio-89 para el alivio del dolor óseo

Las metástasis en esqueleto se desarrollan a partir de una amplia variedad de tumores malignos. Los pacientes con metástasis óseas plantean una serie de problemas. Estos pacientes a menudo ven notablemente disminuida su calidad de vida a causa del dolor y de la morbilidad asociada a diversos fármacos paliativos del dolor. El agente radioterapéutico más utilizado en la actualidad es el cloruro de estroncio-89. Debido a su excelente analogía química con el calcio, el estroncio sustituye a éste en la matriz ósea.

Radionúclido y forma química

Cloruro de estroncio-89. Actividad típica de 150 MBq.

Metodología

Inyección intravenosa.

Excreción

La excreción por vía urinaria de material libre se produce durante las primeras 48 horas después de la administración.

Radiación externa

Dado que el estroncio-89 es un emisor beta puro el nivel de radiación externa es muy bajo, y se debe principalmente a la radiación de frenado.

Consideraciones de seguridad después del alta

El aspecto de seguridad más importante es la excreción urinaria, especialmente en pacientes con incontinencia. Si se administra como tratamiento ambulatorio, el paciente debe permanecer en el hospital hasta que vacíe la vejiga al menos una o dos ves después de la administración del radiofármaco.

Recomendaciones al paciente y sus familiares

El paciente debe adoptar precauciones en el aseo similares a las indicadas para la terapia con yoduros de yodo-131. Dado que los niveles de radiación externa no son significativos, no se requieren precauciones adicionales. La ropa contaminada con la orina de los primeros días debe lavarse por separado, preferiblemente dos veces, y con aclarado adicional.

Emergencias

En caso de que el paciente, tras recibir el alta hospitalaria, sufra una enfermedad o un accidente que requiera atención médica u hospitalaria, se debe informar sobre la terapia a todo el personal involucrado, así como de la fecha, el radionúclido y la actividad.

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10. Microesferas de itrio-90

La radioterapia interna selectiva es una técnica que consiste en embolizar con microesferas radiactivas de itrio-90 en la irrigación arterial del hígado, como alternativa al yodo-131 lipiodol. Esto tiene muchas similitudes con la terapia de lipiodol, pero se puede utilizar para tratar tumores hepáticos primarios y secundarios. Por lo general, se utiliza en pacientes con carcinoma colorrectal metastásico, pero se ha empleado en patologías malignas más raras, tales como los tumores neuroendocrinos metastásicos, con buenos resultados. Se cree que su efecto terapéutico se debe no sólo a la radiación beta, sino también al efecto oclusivo que produce en el árbol arterial hepático.

Radionúclido y forma química

Resina o microesferas de vidrio marcadas con itrio-90. Actividad hasta 3 GBq.

Metodología

Introducido por inyección arterial selectiva.

Excreción

Mínima o ninguna.

Radiación externa

Dado que el itrio-90 es un emisor beta puro, el nivel de radiación externa es muy bajo, y se debe principalmente a la radiación de frenado.

Consideraciones de seguridad después del alta

Debido al bajo nivel de radiación externa y al corto período de semidesintegración (2,7 días), no se requieren medidas de seguridad radiológica después del alta

Recomendaciones al paciente y sus familiares

No se necesita ninguna.

Emergencias

En caso de que el paciente, tras recibir el alta hospitalaria, sufra una enfermedad o un accidente que requiera atención médica u hospitalaria, se debe informar de la terapia con radionúclidos a todo el personal involucrado, así como de la fecha, el radionúclido y la actividad.

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11. Sinovectomía por radiación con silicato de itrio-90

Las enfermedades inflamatorias de las articulaciones son muy comunes. Muchas de estas enfermedades se pueden tratar con sinovectomía para detener la progresión de la enfermedad y mejorar la función articular. La inyección intra-articular de silicato de itrio-90 para la articulación de la rodilla, de sulfuro coloidal renio-186 para las articulaciones de tamaño medio y de coloide de citrato de erbio-169 para las pequeñas articulaciones, proporcionan una mejoría en los síntomas y en la función en aproximadamente el 60-80% de los pacientes.

Radionúclidos y la forma

Silicato de itrio-90. Actividad 185 MBq.

Metodología

Inyección intraarticular.

Excreción

Prácticamente ninguna. La única vía posible es la fuga desde la articulación a la corriente sanguínea.

Radiación externa

Dado que el itrio-90 es un emisor beta puro, el nivel de radiación externa es muy bajo, y se debe principalmente a la radiación de frenado.

Consideraciones de seguridad después del alta

Ninguna.

Recomendaciones al paciente y sus familiares

Dado que la radiación externa no es significativa, no se requieren precauciones.

Emergencias

En caso de que el paciente, tras recibir el alta hospitalaria, sufra una enfermedad o un accidente que requiera atención médica u hospitalaria, se debe informar de la terapia con radionúclidos a todo el personal involucrado, así como de la fecha, el radionúclido y la actividad.

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