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Información para el público

La radiación es parte esencial de nuestra vida

La radiación es parte esencial de la vida diaria. Desde que nacemos estamos expuestos a la radiación de los rayos cósmicos en nuestro entorno y la de la comida y bebida, que pueden contener trazas de radioactividad.  De hecho, incluso el cuerpo humano contiene pequeñas cantidades de radioactividad (en forma de radioisótopos de potasio, cesio y radio). El cuerpo de un adulto típico emite unos 24.000 rayos gamma por minuto, lo cual es una muy pequeña cantidad de radiación. Hay muchos tipos diferentes de radiación, que pueden actuar como fuente de exposición para los pacientes. La mayor parte de esta página la dedicaremos a uno de estos tipos, la radiación ionizante. Se denomina ‘radiación ionizante’ a aquella que tiene energía suficiente para romper enlaces moleculares. La rotura de enlace puede ocurrir en materiales tales como el agua o incluso el ADN, los elementos constructivos de la vida humana (véase pregunta 33). Dado que existe evidencia de que la radiación ionizante puede producir estos cambios en el cuerpo humano, es importante entender las diversas fuentes de radiación. No se explica aquí la radiación no ionizante utilizada en teléfonos celulares y hornos de microondas, ni la radiación ultravioleta, ni las ondas de radiofrecuencia utilizadas en TV y radio.

La radiación no solo es parte esencial de la vida humana, también se puede utilizar para mejorarla. Es responsabilidad de los servicios de atención médica el utilizar la radiación ionizante de manera eficiente para lograr el máximo beneficio con el mínimo riesgo. El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) trabaja continuamente para hacer que el uso de la radiación sea más seguro. Se puede obtener más información acerca de los usos de la radiación y la labor del OIEA en mejorar la protección radiológica en la página web del OIEA (www.iaea.org). Sin embargo, los beneficios potenciales del uso de la radiación vienen acompañados de un riesgo, al igual que muchos otros beneficios de la vida humana.  Por ejemplo, cuando una persona entra en un coche para ir al mercado a comprar alimentos tiene un pequeño riesgo de accidente automovilístico. Pero el beneficio que obtenemos yendo a la tienda a comprar comida compensa con creces el pequeño riesgo de colisión. Según lo explicado en el párrafo precedente la radiación produce beneficios pero su uso lleva asociado un pequeño riesgo. Lo importante es mantener los beneficios abrumadoramente superiores a los riesgos.

¿Cuál es la razón por la cual hoy día los científicos y los profesionales de la medicina hablan sobre la radiación?, ¿y cuál es la razón por la que estamos tratando aquí este tema? El número de pruebas médicas en las que se utilizan radiaciones ionizantes aumentan en todo el mundo. El Comité Científico de las Naciones Unidas sobre los Efectos de la Radiación Atómica [UNSCEAR 2008] estima que anualmente se realizan en el mundo cerca de 3.600 millones de exámenes de rayos X. Quisiéramos explicar el pequeño riesgo que se halla presente cuando se utiliza la radiación para diagnosticar o tratar una enfermedad. Los rayos X generados por aparatos, que nos ayudan a ver en el interior del cuerpo humano, son una fuente de exposición a la radiación que se suma a la de nuestro entorno. Dichos aparatos producen haces de rayos X de diversa energía e intensidad. El riesgo depende de la energía e intensidad de los rayos X utilizados, de la edad y sexo de la persona que se somete a la prueba médica, de la parte del cuerpo expuesta y otros factores tales como el historial de cáncer en la familia. La radiación ionizante ha demostrado ser nociva a dosis elevadas. No está claro si existe un daño directo a dosis mucho menores de radiación ionizante tales como las utilizadas en las pruebas médicas de diagnóstico en situaciones controladas. Es importante entender que el riesgo que la radiación puede causar depende de la dosis. Pero se ha demostrado que el riesgo es diferente para diferentes grupos de población. Este riesgo es relativamente pequeño en personas de edad avanzada y es ligeramente superior en niños y mujeres jóvenes. Los científicos suponen que el riesgo de la radiación es acumulativo. Esto quiere decir que cuantas más veces se exponga una persona a exámenes con radiación mayor será el riesgo. Recuérdese que siempre que la persona obtenga un beneficio del examen, muy probablemente éste compensará los riesgos con creces.

La exposición a la radiación puede variar en función de la fuente de radiación, del equipo utilizado y del tipo de prueba médica que se realiza. En pocas palabras, la cantidad de radiación que procede de un equipo puede no guardar relación con la dosis total que recibe un paciente. Por ejemplo, en la práctica médica, a pesar de que una máquina de fluoroscopia puede emitir hasta 50 mGy/min (3.000 mGy/h), si la máquina emite menos de unos pocos segundos, la dosis total de radiación al paciente puede ser muy baja. Se puede controlar la duración de la exposición y por lo tanto la exposición total. Cuando la máquina está apagada, el nivel de radiación desciende a cero. Se pueden adoptar medidas que reduzcan al mínimo la exposición del personal médico que trabaja a diario en torno a este equipo. Por ejemplo, el operador puede controlar su distancia a la fuente de radiación (cuanto mayor distancia, menor exposición a la radiación) y puede usar ropa protectora, tales como un delantal de plomo. Así, el nivel de efecto nocivo o riesgo no se debe determinar únicamente a partir la tasa de dosis o los niveles de radiación emitida por estos aparatos.

De manera similar, las sustancias radiactivas (llamadas radiofármacos) que se utilizan para las pruebas médicas, con las que también se evalúa la función de un órgano en el cuerpo humano se administran en pequeñas cantidades que varían entre 1 y 20 mCi (37-740 MBq). Debido a que los médicos y científicos han estudiado la cantidad de radiofármacos que son necesarias, se puede controlar la dosis de radiación al paciente.

No es muy común que surjan problemas por utilizar radiación ionizante para obtener  imágenes médicas. Sin embargo, al darles publicidad en los periódicos y la televisión, pueden parecer más comunes de lo que son en realidad. Revisaremos algunos hechos acerca de los efectos de la radiación ionizante. No es habitual que un ser humano reciba una gran cantidad de radiación ionizante en un examen médico, a menos que existan múltiples exámenes con exposición y procedimientos que implican elevadas dosis. Los accidentes también pueden ser la razón por la que los pacientes reciban dosis altas.

También se han recibido dosis altas varias veces en la historia de la humanidad. El caso de la bomba atómica durante la Segunda Guerra Mundial, y los accidentes en las centrales nucleares representan acontecimientos de la historia reciente. La muerte por exposición aguda a la radiación es poco común y ocurre sólo en situaciones de accidentes graves. En Hiroshima y Nagasaki (los lugares de las explosiones de bombas atómicas de la Segunda Guerra Mundial) se produjeron más muertes por calor (efectos térmicos) que por exposición a la radiación. La radiación tiene pocos efectos a corto plazo. Inmediatamente después de un incidente, los efectos térmicos o de calor son más importantes. Más tarde, a largo plazo, los efectos de la radiación ionizante son objeto de interés.

No se trata de restar importancia a las consideraciones de seguridad, necesarias en cualquier caso, cuando se trata de la exposición de seres humanos a radiaciones: se han de aprender las lecciones de las situaciones devastadoras, tales como la de Chernóbil en 1986 y la del reciente accidente en Fukushima Daiichi en 2011 Marzo. Sin embargo, se debe lograr un equilibrio razonable entre nuestra comprensión acerca de la radiación y los riesgos que la acompañan. Esto es especialmente cierto durante un accidente con radiación, en el que la respuesta emocional del público puede ser alta.

En resumen, cuando se habla de fuentes de exposición de los seres humanos a la radiación, se han de tomar en cuenta todos los diversos tipos consideraciones, incluyendo el beneficio que el paciente obtendrá de la prueba médica frente al pequeño riesgo de efectos nocivos de la radiación, el tipo de fuente de radiación y el tiempo que la persona está expuesta a la misma. Cuando un paciente recibe un examen médico, se debe controlar cuidadosamente a la fuente de la radiación de manera que se imparta al paciente la cantidad mínima necesaria para obtener la información médica importante, necesaria para proporcionarle atención médica a su estado de salud. Para obtener más información visítense las páginas siguientes:

1. ¿Qué es la dosis de radiación y la tasa de dosis?

La radiación ionizante se compone de partículas energéticas (fotones, protones, electrones, partículas alfa o núcleos pesados) que interactúan con las células del cuerpo depositando toda su energía o parte de la misma, lo cual puede producir cambios en el tejido. La cantidad de energía depositada por la radiación en el tejido se puede cuantificar de una manera que sea biológicamente significativa, Para ello se define la relación entre la energía de radiación impartida (en julios) y la masa del cuerpo (en kilogramos). Esta magnitud se denomina dosis absorbida o simplemente dosis y se mide en julios por kilogramo (J/kg) o gray (Gy). La tasa de dosis es la rapidez con la que se deposita la dosis de radiación en un punto u objeto físico y se mide en gray por segundo (Gy/s). Sin embargo, siempre se suelen exponer más de un tejido, por lo que a menudo se utiliza una magnitud en la que se suman los riesgos en diferentes tejidos y capta los efectos biológicos en conjunto. A esta magnitud se le denomina dosis efectiva. La dosis efectiva se expresa en Sievert (Sv), que también es igual a 1 J / kg, aunque modificado por factores de multiplicación que toman en cuenta la radiosensibilidad de diferentes tejidos y diferentes tipos de radiación. Esta complejidad, con la dificultad añadida de que la dosis de radiación a cualquier órgano concreto también se expresa en Sv (y se llama dosis equivalente), hacen necesaria la interpretación de un experto, y a menudo presenta dificultades para que el público pueda interpretarlas. La dosis efectiva representa la dosis a cuerpo entero que ocasionaría el mismo riesgo de cáncer que las dosis que se impartieron a los diferentes órganos de una zona específica del cuerpo. Por tanto, la dosis efectiva ofrece la posibilidad de comparar de manera aproximada el riesgo relativo entre los diferentes procedimientos con radiación.

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2. ¿Por qué existen muchas magnitudes de dosis?

Describir la dosis de radiación es un tema complejo. Dado que la radiación produce efectos diferentes según el tejido con el que interactúa, se han desarrollado diferentes magnitudes para describir la dosis. Si bien puede parecer que esto complica la explicación, lo que realmente hace es poner de manifiesto el aspecto de la radiación que se está tratando. Se puede hablar de la intensidad de una fuente radiactiva o de un tubo de rayos X, pero esto no proporciona realmente una medida de los efectos biológicos. Cuando se habla de las fuentes de radiación, los aspectos a considerar son los siguientes: el tipo de radiación que emite la fuente radiactiva (rayos gamma, beta o partículas alfa), sus energías involucradas, o la distribución de energías de una fuente de rayos-X.  La intensidad de rayos X emitidos no es fija. Puede ser controlada por el equipo de modo automático, o seleccionada de manera manual por el operador, en función de la parte del cuerpo a examinar. El cuerpo humano también está formado por muchos tipos de tejidos que varían en función del sexo del paciente, de su edad y de la parte del cuerpo u órgano que se está examinando. No todos los tejidos presentan la misma sensibilidad frente a la misma exposición a la radiación. Hay una unidad para la intensidad de la fuente de radiación, para la radiación incidente sobre el cuerpo, para la energía absorbida por el cuerpo y unidades para cuantificar los efectos de radiación. Aunque muchas de estas unidades se expresan en términos de Sv o mSv, el significado es diferente según se refiera a la dosis a cuerpo entero (dosis efectiva) o a la dosis a un órgano particular (dosis equivalente). Por esta razón se necesita a menudo el asesoramiento de un experto a la hora de interpretar la dosis de radiación y la importancia para el paciente.

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3. ¿Cuál es el mecanismo por el cual la radiación ionizante puede causar daño a un organismo vivo?

La radiación ionizante debe su nombre a su capacidad de romper, directa o indirectamente, enlaces moleculares. El enlace roto puede ser de una molécula de agua o del ADN. En su forma más simple, la ionización es la separación de un electrón de un átomo dejando atrás una entidad con carga positiva (ion positivo). La ionización es el proceso físico por el que un átomo o molécula se convierte en un ion, al añadirle o quitarle partículas cargadas, tales como electrones u otros iones. Como ya se ha mencionado, un daño al ADN puede deberse a la ionización directa del mismo o a la interacción química entre el ADN y otro átomo ionizado por la radiación. La mayor parte de las veces, los mecanismos moleculares especializados reparan las alteraciones producidas por la radiación al ADN, o bien, la célula muere (apoptosis), pero a veces la célula afectada puede sobrevivir con una mutación en el código genético. La división de esta célula mutada puede ser incontrolada y dar lugar a un tumor canceroso. Cuando se irradian células vivas a dosis altas, el daño celular es demasiado grande; muere un elevado número de células, y si este número es lo bastante grande pueden producirse reacciones de los tejidos (tales como el erythema, pérdida del cabello, cataract, infertilidad, etc.).

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4. ¿Cuáles son los efectos biológicos más importantes que puede causar la radiación?

Hay dos tipos principales de efectos biológicos de la radiación: las reacciones tisulares (efectos deterministas), que producen un cambio inmediato y muy previsible en el tejido y los efectos estocásticos, que tienen que ver con un daño potencial futuro al tejido y al cuerpo.

Las reacciones tisulares se producen cuando la dosis sobrepasa un determinado valor umbral. La formación de cataratas es un ejemplo de tales reacciones. La gravedad de las mismas es proporcional a la dosis impartida al tejido, pero su probabilidad de aparición no lo es. Una vez superado el umbral tendrá lugar el efecto con certeza.

Los efectos estocásticos consisten en la posibilidad de que se desarrolle un cáncer y deben su nombre a la naturaleza aleatoria (estocástica) de la interacción de la radiación con la materia. Se supone que los efectos estocásticos no tienen un umbral de dosis para su aparición ("la teoría lineal sin umbral"). En teoría, una única mutación del ADN puede provocar un efecto cancerígeno. Pero es importante entender que, aunque muchas células sufran una mutación, es posible que no se desarrolle cáncer, porque, en realidad, los mecanismos de reparación celular reducen en gran medida esta probabilidad. Sin embargo se considera que la probabilidad de que se presenten efectos estocásticos es proporcional a la dosis impartida, sea cual sea la dosis. Esta probabilidad es aditiva y proporcional a la dosis, mientras que la gravedad del cáncer no depende de la dosis impartida. La radiación ionizante también tiene la capacidad de ocasionar otro tipo de efecto estocástico denominado "anomalías hereditarias". Sin embargo, hasta ahora no se han observado tales efectos en los seres humanos, a pesar de que se han documentado en las especies no humanas.

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5. ¿Cuáles son las fuentes de exposición a la radiación?

La exposición a la radiación se divide en dos categorías principales: la exposición a las fuentes naturales y la exposición a fuentes artificiales. La radiación natural puede ser de origen cósmico o terrestre. La radiación cósmica consiste en partículas de alta energía (núcleos pesados [0,6%], partículas alfa [11,2%], protones [86,2%] y electrones [2%]) [UNSCEAR, 2000] que bombardean a la tierra todo el tiempo. La radiación terrestre viene de las rocas, del suelo y de los isótopos naturales emisores de radiación. Estas fuentes pueden impartir dosis a los tejidos humanos por irradiación externa, por inhalación (principalmente del gas radón en el interior de edificios) o por ingestión (principalmente del 40K). En promedio, la dosis de radiación procedente de todas las fuentes naturales es de unos 2,4 mSv por año (promedio global), lo cual supone algo menos del 80% de la dosis media total recibida por los seres humanos. El resto de la dosis procede de fuentes artificiales, siendo el uso médico de la radiación algo menos del 20% de la dosis media total. El 0,40% restante se compone de las contribuciones de la lluvia radiactiva procedente de las pruebas con armas nucleares, la exposición ocupacional, las descargas de las centrales de energía nuclear y la radiación del accidente de Chernóbil. La siguiente figura muestra todas las contribuciones a la dosis media anual de acuerdo con el informe UNSCEAR de 20088.

Mammography

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6. ¿Se puede medir fácilmente la radiación??

Aunque la radiación es incolora, inodora y, en general, no la perciben los sentidos humanos, se puede detectar y medir con instrumentos denominados dosímetros. Hoy día es posible proteger a los profesionales que trabajan con radiación, con ayuda de medidores de radiación en tiempo real, equipados con sistemas de alarma sonora, que advierte de que se ha sobrepasado un nivel de radiación determinado. En el ámbito médico, hay muchos métodos que hacen posible medir con exactitud la radiación..

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7. ¿Qué relación existe entre el riesgo de cáncer y la dosis de radiación?

Se han efectuado y se seguirán efectuando estudios en todo el mundo que abarcan un gran número de personas o de poblaciones expuestos a dosis de radiación relativamente altas. Entre estas poblaciones se incluyen los supervivientes de las bombas atómicas lanzadas en Japón durante la Segunda Guerra Mundial, los supervivientes de accidentes radiológicos, así como los pacientes sometidos a procedimientos clínicos con altas dosis de radiación, tales como la radioterapia. Los estudios de seguimiento de por vida de estas poblaciones que recibieron elevados niveles de dosis conocidas a cuerpo entero o dosis a órganos específicos, han puesto de manifiesto la correlación que existe entre la dosis de radiación y el cáncer. Las organizaciones internacionales han recopilado y continuarán recopilando datos epidemiológicos, a partir de los cuales se calculan los coeficientes de incidencia de cáncer radioinducido. Estos coeficientes representan el riesgo de cáncer radioinducido en órganos específicos o la incidencia de cáncer en cualquier parte del cuerpo humano, en general. La dosis efectiva se relaciona con la estimación de la posibilidad de cáncer inducido por la radiación en todo el cuerpo. El UNSCEAR y la ICRP son ejemplos de organizaciones internacionales que recopilan datos sobre riesgos de cáncer radioinducido.

Es importante tener en cuenta que el cáncer es una enfermedad relativamente común en todo el mundo. La radiación puede hacer que aumente el número casos de cáncer ("exceso de casos de cáncer”) por encima del nivel de partida. Cuando se proporciona una estimación del riesgo de cáncer en una población, ésta se refiere a la posibilidad de cáncer y, en términos cuantitativos, a su probabilidad. Esto hay que verlo en el contexto de la incidencia normal de cáncer, que varía entre el 14% y el 30%, según el  sexo, país y región [Estadística global de cáncer, 2011]. Por ejemplo, cuando se dice que la probabilidad de cáncer radioinducido es de 1 en 2000 a la dosis de 10 mSv, se está diciendo que por cada 2000 personas que reciben un examen radiológico en el que se imparten 10 mSv, puede aparecer un caso de cáncer, añadido a los 280 a 602 casos de cáncer por cada 2.000 personas que corresponden aproximadamente a la incidencia normal de cáncer.

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8. ¿Cuánto es el riesgo de cáncer radioinducido?

El riesgo de cáncer radioinducido depende de la dosis total que recibió la persona irradiada. La ICRP ha publicado estimaciones de cáncer radioinducido [ICRP, 1991]. En la siguiente tabla se resumen los coeficientes de riesgo para los diferentes grupos de población. Cabe señalar que dichas estimaciones representan el riesgo de cáncer radioinducido en cualquier parte del cuerpo humano. Además como se ha dicho con anterioridad, los coeficientes se refieren a una población y no se deben aplicar a individuos. La radiosensibilidad no es la misma para todos los seres humanos, sino que depende de la edad y sexo. Estas estimaciones o coeficientes se deben utilizar solamente para comparar riesgos derivados de las diferentes prácticas. En 2007, a la luz de nuevos datos epidemiológicos, se revisaron los factores de riesgo de cáncer (y los denominados factores de ponderación según el tejido) [ICRP, 2007]. Algunos factores se redujeron (por ejemplo, el factor para las gónadas se redujo de 0,20 a 0,08), mientras que para el cáncer de mama el factor se incrementó desde 0,05 hasta 0,12, basándose en nuevos datos obtenidos en la década precedente. La tabla siguiente muestra los coeficientes nominales de riesgo de cáncer y efectos hereditarios, expresados en % por Sv.

Coeficientes nominales de riesgo de cáncer y efectos hereditarios (% por Sv).
Población expuesta Cáncer Efectos hereditarios Total

ICRP 1990

ICRP 2007

ICRP 1990

ICRP 2007

ICRP 1990

ICRP 2007

Población total

6.0

5.5

1.3

0.2

7.3

5.7

Adultos

4.8

4.1

0.8

0.1

5.6

4.2

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9. ¿Qué es el síndrome de irradiación aguda?

La enfermedad por radiación o síndrome de irradiación aguda es una reacción inmediata o aguda del cuerpo humano a la radiación cuando la dosis supera un nivel o umbral específico. Una dosis de cuerpo entero de 1 Sv es suficiente para causar el síndrome de irradiación aguda. La gravedad del mismo depende de la dosis recibida. Los diferentes sistemas del cuerpo presentan disfunción a diferentes dosis. A dosis de 3-5 Sv pueden aparecer efectos hematológicos relacionados con la disminución en el recuento sanguíneo (pancitopenia), tales como infecciones. A dosis más altas (5-15 Sv) el sistema gastrointestinal se ve muy afectado. Muy poco tiempo después de la irradiación aparecen náuseas y vómitos. Dosis superiores a 10 Sv producen estado de “shock” y son generalmente mortales (letales). A dosis superiores a 15 Sv, la muerte es inevitable. El sistema nervioso central colapsa y los pacientes sufren convulsiones e incapacidad de controlar los músculos del cuerpo (ataxia). La muerte se produce en cuestión de horas o en 1-2 días..

Poniendo en perspectiva la gravedad del síndrome de irradiación aguda, el 50% de las personas irradiadas con una dosis uniforme a todo el cuerpo de 3-5 Sv es de esperar que, si no reciben tratamiento médico, mueran en los primeros dos meses. Sin embargo, el síndrome de irradiación aguda ocurre muy raramente. Se ha observado tras los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki y el accidente de Chernobyl 1986, en personas que se encontraban en el lugar durante el accidente o en los primeros momentos de las operaciones de recuperación, cuando las tasas de dosis eran muy elevadas. En la vida cotidiana, el sistema regulador adoptado por los gobiernos impide que los trabajadores y el público estén expuestos a dosis que pueden causar el síndrome de irradiación aguda en circunstancias normales. Sólo puede aparecer en caso de accidente.

Cuando aparece el síndrome de irradiación aguda, los tratamientos suelen incluir transfusiones de sangre y antibióticos con el fin de controlar los efectos hematopoyéticos. También se pueden emplear medicamentos antidiarreicos y contra vómitos con el fin de aliviar los síntomas gastrointestinales. Sin embargo, no hay tratamiento para las lesiones al sistema nervioso por dosis elevadas.

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10. ¿Cuáles han sido los beneficios del uso la radiación para la humanidad?

Desde que Roentgen descubrió los rayos X en 1895 y Becquerel descubrió la radiactividad en 1896, se ha venido utilizando la radiación en diversos sectores de la vida humana. Gracias a los usos médicos de la radiación se han salvado millones de vidas. Los avances tecnológicos hacen que las técnicas y equipos utilizados en la medicina sean más seguros, pero el patrón de uso contribuye a hacer aumentar la dosis de radiación en muchas situaciones. Los equipos más modernos son capaces de proporcionar mucha más información médica que los equipos utilizados en el pasado. La dosis de radiación necesaria para obtener la misma cantidad de información, será menor, normalmente, si se utilizan equipos de nueva tecnología. Pero para obtener más información se necesita, normalmente, una dosis de radiación más alta. También está el tema del aumento del uso causado por conveniencia. Con las cámaras de fotografía digital la gente tiende a tomar más fotos y borrar las que no son tan buenas. Del mismo modo, los equipos más recientes para la obtención de imágenes proporcionan un alto grado de conveniencia de tal manera que en una sola apnea, se puede escanear el tórax entero con un escáner CT moderno. El resultado de esto es la tendencia a escanear un área más grande del cuerpo o incluso tórax y abdomen, lo que conduce a una mayor dosis de radiación.

La energía nuclear es una fuente de energía eficiente y rentable. Los conocimientos adquiridos por la experiencia pasada han hecho mejorar la seguridad en la gestión de la planta, del combustible y de los residuos, de tal manera que hoy día el efecto de la industria de la energía nuclear en la salud humana es indetectable y probablemente insignificante en circunstancias normales (véase la pregunta 5).

La radiación se utiliza también para esterilizar el equipo médico e incluso alimentos en numerosos países en desarrollo. En algunas ramas de la ciencia se utiliza la radiación con fines de investigación básica y para desarrollar métodos de ensayo no invasivos.

El ser humano ha utilizado también la radiación de manera perjudicial. Las bombas nucleares de Hiroshima y Nagasaki nos recordarán siempre el lado peligroso de la radiación. El OIEA está trabajando continuamente, junto con sus Estados miembros a fin de que este tipo de situaciones no se vuelva a producir y se detenga la proliferación de las armas nucleares en el planeta.

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11. ¿Cómo se puede lograr que el uso de la radiación sea más seguro?

El uso de la radiación ha demostrado ser seguro y beneficioso si se aplica la protección radiológica. Es muy importante informar a los profesionales que intervienen en los procedimientos radiológicos y al público sobre la protección radiológica lo cual va a mantener los riesgos en niveles aceptables. Los avances en la tecnología, la notificación de accidentes, el intensificar los programas de garantía de calidad y la difusión de la cultura de seguridad elevarán los niveles de seguridad en todos los sectores en los que se utiliza radiación. En la era de Internet, los sistemas de comunicación global a bajo coste facilita la transmisión de información útil sobre la seguridad radiológica y el acceso a dicha información mediante páginas web como ésta. Estas actividades hacen que el flujo global de conocimiento no quede limitado por fronteras nacionales y sea accesible incluso a aquellos países que disponen de menos recursos. No obstante, la mejora de la seguridad radiológica sigue siendo un esfuerzo continuado y está lleno de desafíos a medida que evoluciona la tecnología.

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Referencias


 
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