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El embarazo y la protección radiológica en radioterapia

Es preciso poner especial cuidado al contemplar la posibilidad de dar radioterapia a pacientes embarazadas. No existen reglas fijas, pero el paciente, los familiares el oncólogo a cargo del tratamiento y otros miembros del equipo deberían estudiar la decisión que se tome.

1. ¿Puede recibir radioterapia una mujer embarazada?

Sí, pero hay que tomar en consideración algunos aspectos importantes. Según sugiere la ICRP, entre los aspectos de mayor importancia se encuentran los siguientes:

  1. Estadio y agresividad del tumor;
  2. Localización del tumor;
  3. Posibles efectos hormonales del tumor sobre el embarazo;
  4. Diversas formas de terapia y su duración, eficacia y complicaciones;
  5. Consecuencias de retrasar la radioterapia;
  6. Efectos previsibles de la enfermedad materna sobre el feto;
  7. Fase del embarazo;
  8. Evaluación y seguimiento del feto;
  9. Cómo y cuando podría nacer el bebé de manera segura;
  10. Si se debería interrumpir el embarazo;
  11. Aspectos legales, éticos y morales.
Referencia:
  • INTERNATIONAL COMMISSION ON RADIOLOGICAL PROTECTION, Pregnancy and Medical Radiation, ICRP Publication 84, Pergamon Press, Oxford and New York (2000).

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2. Una paciente embarazada tiene cáncer y necesita radioterapia. ¿Cómo se puede reducir la dosis al feto?

Siguiendo recomendaciones de experto documentadas sobre la reducción de dosis al feto.

La primera pregunta a hacerse es si se puede posponer el tratamiento hasta que el feto se encuentre en una fase posterior. Si se decide que hay que realizar el tratamiento con radioterapia, es importante calcular la dosis al feto antes de tratar. Si se van a tratar con haces externos tumores que se encuentren a cierta distancia del feto, un factor muy importante en cuanto a la dosis al feto es la distancia de éste al borde del campo de radiación. La Asociación Americana de Físicos en Medicina (AAPM) recomienda que se tomen en cuenta los siguientes aspectos:

  1. Realice la planificación completa como si la paciente no estuviera embarazada. Si el feto está próximo al haz de tratamiento, evite tomar imágenes portales a colimador abierto y sin los bloques de protección.
  2. Tome en consideración posibles modificaciones del plan de tratamiento que reducirían la dosis de radiación al feto (por ejemplo, modificando el tamaño de campo o la energía de la radiación). Si es posible, utilice fotones de energía inferior a 25 MV.
  3. Estime la dosis al feto mediante mediciones en maniquí. Se puede construir un blindaje de protección con un espeso hemirreductor de 4 a 5 cm de plomo.
  4. Documente el plan de tratamiento y converse sobre éste con el personal que vaya a participar en la puesta en tratamiento del paciente. Documente el blindaje de protección (por ejemplo, con una fotografía).
  5. Verifique las especificaciones de la mesa en cuanto al peso y carga a soportar y otros aspectos que tengan que ver con el aguante del peso del blindaje de protección.
  6. Esté presente durante la sesión inicial del tratamiento para asegurarse de que se coloca correctamente el blindaje.
  7. Controle el tamaño del feto y su crecimiento en el curso del tratamiento y vuelva a evaluar la dosis al feto si fuera necesario.
  8. Una vez completado el tratamiento, documente la dosis total, incluyendo el rango de dosis al feto.
  9. Si no dispone del equipo y del personal necesario para reducir y estimar la dosis al feto considere la posibilidad de remitir al paciente a otra institución.
Referencia
  • STOVALL, M., BLACKWELL, C.R., CUNDIFF, J., NOVACK, D.H., PALTA, J.R., WAGNER, L.K., WEBSTER, E.W., SHALEK, R.J., Foetal dose from radiotherapy with photon beams: Report of AAPM Radiation Therapy Committee Task Group No. 36, Med. Phys. 22 1 (1995) 63-82.

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3. A una paciente se le ha diagnosticado un carcinoma de cérvix y se la tiene que empezar a tratar con radioterapia. Desgraciadamente, ella se encuentra en el primer trimestre del embarazo. ¿Qué va a pasar con su embarazo?

Desgraciadamente, es probable que se tenga que interrumpir el embarazo.

La malignidad más común en el embarazo es el cáncer de cérvix. Esta complicación afecta a uno de cada 1250 a 2200 embarazos. Esta frecuencia varía considerablemente según el país. El cáncer de cérvix se trata a menudo con cirugía y radioterapia (radioterapia de haces externos y braquiterapia) y la dosis absorbida que se requiere en ambas formas de radioterapia ocasionará la interrupción del embarazo. Si el tumor es infiltrante y se diagnostica en una fase tardía del embarazo, existe la opción de retrasar el tratamiento hasta que el bebé haya nacido sin novedad.  Independientemente de las medidas de protección, los tratamientos que afecten a la pelvis de una embarazada siempre tienen consecuencias graves para el feto, y muy probablemente ocasionan su muerte.

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4. ¿Cuánto tiempo tiene que esperar una mujer para pensar en quedarse embarazada tras haber sido tratada de un cáncer de mama con radioterapia?

El tiempo de espera puede ser considerable y se debe consultar con su oncólogo radioterapeuta.

La mayoría de los oncólogos radioterapeutas aconsejan a sus pacientes que no queden embarazadas en los 1 a 2 años que siguen al final del tratamiento de radioterapia. Esto no se relaciona principalmente con la preocupación sobre los efectos de la radiación sino con consideraciones sobre el riesgo de recidiva del tumor, lo cual requeriría más radiación, cirugía o quimioterapia.

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5. Una paciente acaba de terminar un tratamiento con radiación en la zona del cuello para un linfoma no Hodgkin. Un mes más tarde se queda embarazada. ¿Cuáles son los posibles efectos sobre el feto?

No es probable que haya efecto alguno.

La exposición a la radiación tuvo lugar antes de la concepción, por lo cual cualquier efecto sobre el hijo  se puede clasificar como efecto genético.  No hay datos que demuestren efectos genéticos estadísticamente significativos en ninguna población, ni siquiera en la de los japoneses que sobrevivieron a las bombas atómicas. Todas las estimaciones sobre el riesgo genético de la radiación proceden de estudios con roedores, que muestran que los machos son más sensibles que las hembras. Sin embargo, no es fácil extrapolar estos datos a los seres humanos. El riesgo de ocasionar cualquier efecto al niño no nacido es muy bajo. La Organización Mundial de la Salud estima que la incidencia mundial de enfermedades hereditarias (que varía entre una enfermedad grave y una discreta marca de nacimiento) es de aproximadamente de un 10%. En el caso desafortunado de que el niño nazca con una anomalía genética, es extremadamente improbable que esté relacionado con una exposición anterior a la radiación.

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6. ¿Cuál es el riesgo para el feto de una embarazada si se acerca mucho a ella un hombre con implante de semilla radiactiva en próstata para tratar un cáncer?

No hay daño involucrado.

La braquiterapia de próstata se puede realizar implantando semillas radiactivas de 103Pd y 125I, y el paciente será dado de alta con las semillas implantadas. El corto alcance de las emisiones de estos radionúclidos es el motivo por el cual el paciente puede ser dado de alta y es también la razón por la cual estos pacientes no suponen riesgo alguno para los familiares. Otros pacientes de radioterapia permanecen en el hospital hasta que se retiren las fuentes. Mientras que dichos pacientes pueden ser en ocasiones una fuente de irradiación a una familiar embarazada, la posible dosis al feto es muy baja, independientemente del tipo de braquiterapia.

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